Las instituciones religiosas europeas ligadas al Estado y con financiación pública, en crisis espiritual y económica

Martes 27 de Mayo del 2008
Sociedad
España

MADRID, España (Varios/J. Forster, ProtestanteDigital) En Alemania se venden templos históricos. En el Reino Unido se prevé que en las próximas décadas habrá más musulmanes que cristianos practicantes. En España los medios de comunicación hablan de muchos casos de ciudadanos que fueron bautizados por la Iglesia Católica y que reclaman ahora poder apostatar legalmente. Las iglesias cristianas que tradicionalmente han estado muy ligadas al Estado pierden fuerza en toda Europa.

Según el barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) de marzo de este año 2008, un 20,1% de los españoles se considera ateo o no creyente. Una cifra muy a tener en cuenta, porque refleja el porcentaje de personas que no tan sólo no asisten a una misa u otro tipo de culto religioso, sinó que además niegan la simpatia con ningun tipo de religión. El dato lo ha de tener en cuenta cualquier confesión religiosa que exista en España, pero muy especialmente la Iglesia Católica.

La Conferencia Episcopal se encuentra éste año ante el reto de que ya dejará de recibir una partida fija del Estado, además de perder el descuento del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), como hasta ahora estaba estipulado. Esta nueva forma de financiación ha llevado a una importante campaña de la Iglesia Católica para animar tanto a fieles como a otros ciudadanos a “marcar la X” en la casilla correspondiente de la declaración de Renta. Los motivos que se exponen, sobre todo cuando se dirigen a quienes no son católicos practicantes, son las causas sociales que las entidades católicas llevan a cabo: fundaciones, entidades solidarias, escuelas, etc.

Por ejemplo, Ángel Rubio, obispo de Segovia, destaca en un artículo en el sitio web Religión Digital, que mucho no católicos “son beneficiarios de los colegios o valoran las acciones importantes como Caritas o Manos Unidas, por tanto, es lógico que, aun no siendo católicos, colaboren marcando la X en la declaración de la Renta”.


La Iglesia Católica
realizó una campaña para
evitar perder los fondos públicos en España.


Por su parte, Vicente Jiménez, obispo de Santander, pide en otro artículo que los católicos españoles tomen conciencia del momento en que se encuentra su financiación. “La Iglesia Católica, para realizar su misión, necesita hoy más que nunca la colaboración activa y responsable de todos sus miembros”, afirma.

Así pues, la que tradicionalmente era la iglesia oficial del Estado, se encuentra en un momento clave de su historia. Tomará el pulso del verdadero apoyo social que aún tiene en España. Los datos, pese a la caída de bautismos y comuniones, siguen hablando de una mayoría católica. Pero ésta no se traduce en una verdadera asistencia a las misas. Lo muestra muy claramente las respuestas a dos de las preguntas que se hicieron en la encuesta del CIS (Centro de Estudios Sociológicos) de marzo.

A la pregunta de si el encuestado se considera católico, un 76,6% respondía que sí. La siguiente pregunta en el cuestionario telefónico era: “Con qué frecuencia asiste usted a misa u otros oficios religiosos, exceptuando ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales?”. Y aquí destaca que un 57,6% de los españoles respondía “casi nunca”, una cifra que ha crecido un 15% desde el 2000. Por último, según las respuestas a la misma encuesta, sólo un 16,1% de los españoles decían asistir “casi todos los domingos y festivos” a una misa o similar.

Así pues, no sólo el número de españoles que se denomina católico disminuye sino que se da una característica muy destacable: los católicos mayoritariamente no van a misa. Y aquí es donde puede estar el gran problema de la financiación de la Conferencia Epicospal, ya que surge la pregunta: ¿Podría subsistir la Iglesia Católica en España sólo con la ayuda de los fieles practicantes, sin que el Estado haga el papel de recaudador, mediante la casilla expresamente dedicada en la Declaración de la Renta?

Bendición de pastores de la Iglesia evangélica
El Catolicismo en España pierde miles de fieles anualmente a
costa de religiones minoritarias como la Evangélica o Protestante.


Es decir, ¿podría la Iglesia Católica sobrevivir autofinanciándose, sin ayudas del Estado?

No parece una tarea sencilla, teniendo en cuenta que no tan sólo el número de practicantes católicos desciende y 20.000 de ellos se convierten a otras confesiones religiosas cada año (según el diario El País) sino que incluso tienen cierta relevancia las demandas de ciudadanos que en su momento fueron bautizados como católicos y que ahora piden dejar de figurar como “creyentes” en las estadísticas oficiales. El sitio web del grupo más fuerte de esta corriente, http://www.apostasia.es, ha obtenido 93.000 páginas vistas en 2 años.

CRISIS DE GRANDES INSTITUCIONES RELIGIOSAS ALEMANAS

En Alemania la reducción de los feligreses en las iglesias Reformada-Protestante y Católica está sufriendo sus propias consecuencias. El número de fieles en estas dos instituciones tradicionalmente relacionadas con el Estado, ha caído drásticamente en los últimos años.

En el pasado, los más de 35.000 templos de las iglesias Católica y Protestante han podido mantenerse y crecer gracias el impuesto que el Estado les ha dejado recoger desde el siglo XIX. Pero ahora no sólo existe una clara tendencia a la baja de fieles que se hace cada vez más evidente, sino hasta de los propios asistentes a los actos religiosos; especialmente de los que se animan a pasar a ser miembros formales de las parroquias (católicas o protestantes), con tal de esquivar la contribución vía recaudación para mantener las grandes estructuras eclesiásticas.

Según explica la agencia IPS (Inter Press Service), los ingresos por impuestos de la Iglesia Católica y la Protestante oficial alemanas han caído de 8.800 millones de euros en el 2000 a 7.000 millones en la actualidad. Y esta tendencia apunta, según algunos expertos, a que en los próximos años el 30-40% de los templos (desde catedrales a pequeñas ermitas) tendrán que cerrar, por no poder asumir los costes de su mantenimiento.

IGLESIA ALEMANA
Por falta de feligreses algunos templos en Alemania se
están convirtiendo en restaurantes, bares o residencias.


Es el caso, por poner un ejemplo, de una iglesia en Bielefeld, dedicada a San Martín y construida en 1897, que ha sido vendida y reconvertida en un restaurante de 620 metros cuadrados. O el de dos otros antiguos templos, en Colonia y Postdam, que han sido comprados por sendos arquitectos, que los han retocado para convertirlos en sus nuevas residencias familiares.

Son ejemplos que muestran que en Alemania las instituciones religiosas que contaron en el pasado con un fuerte apoyo económico del Estado, sea mediante concesiones directas o privilegios para la recaudación de dinero, empiezan a desmoronarse.

REINO UNIDO: CLARA TENDENCIA A LA BAJA

Otro país que históricamente ha relacionado la religión con el Estado es el Reino Unido. Allí, un reciente estudio del think tank Christian Research ha tenido gran repercusión mediática. Según datos de la organización, Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, vinculados tradicionalmente a la Iglesia Anglicana o Reformada, tendrán en el 2038 más musulmanes practicantes que cristianos practicantes. Si las iglesias cristianas siguen perdiendo asistentes, en el 2050 la cifra de musulmanes ya triplicaría a la de los cristianos que asisten regularmente a una iglesia.

Los datos son claros: en 1970, 1.500.000 anglicanos, católicos y evangélicos participaban activamente en sus comunidades. Venticinco años después, en el 2005, la cifra se situaba en 880.000 personas.

Ante esto, un duro artículo del prestigioso diario The Times se preguntaba hace poco si la iglesia cristiana en Inglaterra estaba “muriéndose”. Se destacaba el avance de otras religiones como la hindú (muy presente gracias al grun número de immigrantes asiáticos).

Empty pews at All Hallows Church
En muchos templos ingleses se observan
bancas vacías durante los servicios religiosos.


Además, el diario interpretaba que muchas diócesis anglicanas y católicas pasarán a ser económicamente inviables en los próximos años, lo que llevará al cierre de decenas de templos. Citaba, pero, que tan sólo las iglesias evangélicas (las bautistas e independientes, básicamente) se resistían a la tendencia negativa, y que en algunas regiones como Irlanda del Norte, incluso aumentaban su presencia gracias a los pentecostales.

“MOMENTO DE LA VERDAD” PARA LA IGLESIA CATÓLICA?

Volviendo a España, como se decía, parece que llega un momento importante para la que aquí ha sido la gran institución religiosa, la Iglesia Católica. Según el obispo de Ciudad Real, Antonio Algora, se trata del “momento de la verdad”. Para Algora es un momento crucial pese a que la Conferencia Episcopal no dejará de tener su casilla en la Declaración de la Renta, sino que sólo perderá la aportación extraordinaria de dinero público hasta cubrir la subvención mínima acordada con el Estado.

La experiencia apunta a que las instituciones religiosas que dependen del Estado se ven en importantes dificultades económicas cuando pierden las ayudas públicas y pasan a depender exclusivamente de las donaciones de los fieles o creyentes comprometidos con su comunidad local. El principal motivo de esto podría ser que cuando una institución ha sobrevivido durante décadas gracias a su unión con el Estado, no es capaz de asumir la responsabilidad propia cuando pierde o disminuye esa relación privilegiada.

Por este motivo, la evidencia práctica es que la postura tradicional de las iglesias evangélicas y otras confesiones también minoritarias ha servido para seguir avanzando con el modelo que tiene su base en la autofinanciación: quien participa de la iglesia, aporta su parte para que ésta se mantenga en pie. Un modelo tradicional de separación Iglesia-Estado que –sin embargo- está en España en un punto de transición al producirse recientemente la aceptación de dinero público, bien directamente a través de sus Federaciones representativas, o bien a través de la casilla de la renta (algo aprobado para su estudio). Aunque –afirman- este dinero no se destina a actividades de culto, la realidad es que cada vez más las instituciones y personas de las confesiones minoritarias tienden a depender del dinero que reciben de una forma u otra del Estado.

Noticia Relacionada:

La Alianza Evangélica Española considera perversa la campaña católica para recaudar dinero en la declaración de la renta 

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Una respuesta

  1. La verdad es que deberian sacar el nombre de cada uno de esos lugares para poder ubicar en que parte de Alemania u otra cosa se encuentra pero de ahí en adelante esta bien.

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