.

Jesús vino a este mundo a ofrecer salvación a todos
aquellos que le reciban como Señor y Salvador.
Domingo 21 de Diciembre del 2008
Iglesia
México
.
Por Gonzalo Vega*
.
MÉXICO DF, México (UniversoCristiano.com) Todo el mundo occidental celebra anualmente una fiesta y la rodea de un cierto esplendor y misticismo, característicamente pagano-religioso. Pocos entienden el sentido real de esa celebración, porque la historia y los siglos han cobijado con gruesa capa de olvido los orígenes de un nacimiento trascendental, hoy por hoy, ausente de su significado primario. Cabría conocer sus orígenes, antes de seguir celebrando la Navidad.
.
UNA TÍMIDA TREGUA
.
Con el mes de diciembre, llega una época en que al ser humano se le despierta una especie de ternura reprimida. Once meses y medio, afanado, sumido en la enajenante tarea diaria, le distraen de su verdadera vocación: amar. El hombre fue creado para amar, pero es en la última quincena del año, en el invierno, cuando se busca el escape hacia la demostración afectuosa. Se hace a un lado el trabajo y el egoísmo y, aún cuando sabemos que la situación es apremiante, se hace una pausa, una tímida tregua en el afán cotidiano, para abrazar al prójimo, desearle algo bueno, enviarle una felicitación escrita, hacerle un regalo y olvidar diferencias. Todo esto, por unos cuantos días, en que el hombre celebra algo que desconoce: la Navidad.
.
El hombre no puede ocultar un hecho real: Dios visitó esta tierra como estaba profetizado por Miqueas, hace ya 27 siglos: “He aquí Dios sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra. Y se derretirán los montes debajo de Él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio. Todo esto, por la rebelión y los pecados del hombre…” (Miqueas 1:3-5). Y la Palabra se cumple: Hace 20 siglos el apóstol Juan testifica: “Y aquél Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria, gloria como la del Unigénito Padre, lleno de gracia y verdad” (Juan 1:14). Juan dio testimonio de Él, y todo ocurre, como estaba escrito. Otro profeta, Isaías, dijo cómo ocurriría: “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14)… “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro y se llamará su Nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6). Y esa palabra se cumple. Mateo relata: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo “He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: “Dios con nosotros” (Mateo 1:22-23). “Y dio a luz a su hijo primogénito y le puso por nombre Jesús” (Mateo 1:25).
.
No es desconocido para todos esta realidad, aunque el polvo del tiempo se ha encargado de ocultar algunos detalles, para la mejor comprensión de lo que el hombre celebra y la forma en que lo hace, aún sin entenderlo. Pocos conocen el significado profundo de este advenimiento divino en carne, pero lo celebran. Y así comenzó una costumbre que en el devenir de los siglos se hizo ley: hay que celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios. ¿Cuándo? ¿En qué fecha nació Jesús? Nadie podría determinarlo con exactitud, pero la costumbre y la tradición le fijaron distraídamente una fecha, y todos se tienen que sujetar a ella.
UN PRETEXTO MUNDANO
.
Navidad es una palabra que viene del latín nativitatem, que significa natividad o nacimiento. La costumbre hizo un apócope de natividad y adoptó “Navidad”. Realmente, la palabra Navidad, en este tiempo, es un buen pretexto para divertirse, hacer negocios, vacacionar y, en la mayor parte de las veces, para pecar. El enemigo de Dios y del hombre ha usado esta fecha, esta palabra y esta celebración para distraer al hombre del significado profundo que tiene el nacimiento más notable que haya ocurrido en toda la humanidad desde que el mundo fue creado: el Nacimiento de Dios, hecho carne, sobre la tierra.
.
Este significado le fue revelado a José, el carpintero de Nazaret, en sueños, por el ángel del Señor, pues este varón, antes que se juntase con su esposa María, halló que estaba encinta, hecho que le empujaba a dejarla secretamente, pues la amaba. Pero el ángel le dijo en sueños: “No temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mateo 1:18-20).
EL VERDADERO SIGNIFICADO
Y la revelación de la Navidad no se hace esperar, el ángel del Señor, le anuncia a José palabras que el hombre de hoy debería tener presentes:
“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque ÉL SALVARÁ A SU PUEBLO DE SUS PECADOS” (Mateo 1:21).
En esta última frase está el sentido completo de la Navidad, o nacimiento de Jesús; la razón del glorioso advenimiento en carne, a través de Jesús, de la segunda persona de la Trinidad Santa del Dios Altísimo: ÉL SALVARÁ A SU PUEBLO DE SUS PECADOS.
Continúa…